sábado, 31 de diciembre de 2011
Cuando te des cuenta, será demasiado tarde
Ese incómodo momento en el que notas que algo falla, que algo no está como debería estar. Ese momento en el que reparas que falta algo importante, y no sabes ni dónde está, ni cómo se fue, ni cuándo lo hizo. Quizá no fue culpa mía, ni suya, es simplemente que apareció alguien que nunca debió haber aparecido... y le eligió a él. Ese tipo de cosas hacen que cada día pierda más la esperanza en la raza humana y, en concreto, en las mujeres (siendo yo mujer, conste). O, al menos, en algunas de ellas, capaces de tirar por la borda 14 años de amistad por alguien que jamás será para ellas lo que yo fui: amiga, compañera, confidente, consejera... Pero de la noche a la mañana, aparecieron él y su violín que, como en el cuento del flautista, se la llevaron y la alejaron de mí. Y todo esto ¿por qué? Porque prefirió unos pocos momentos de fascinación hacia él antes que toda una vida de recuerdos conmigo. Y ahora que él se ha ido, ¿qué vas a hacer? Quizá debiste haberlo pensado antes, ¿no? A lo mejor ya te has dado cuenta pero, como bien dice el título, ya es demasiado tarde, me has hecho demasiado daño, y no te volveré a permitir que entres en mí, para que otra vez salgas desgarrándome el alma, no. Porque aunque ya hace tres años de eso, yo todavía recuerdo el dolor que arraigó en mí como si todo hubiese ocurrido ayer. Aquello que fuimos la una para la otra ya no existe, y no creo que vuelva a crearse nunca, aunque te sigo echando de menos, pero el orgullo es un compañero desalmado y demasiado poderoso, no cabe duda. Por eso, cuando te des cuenta de que ya nada volverá a ser igual, quizá ya sea demasiado tarde, quizá ya no puedas recomponer los pedazos de aquello que rompiste un día... Va por ti, Susana (Su, Susi o Susanita, como me gustaba llamarte), por ti y por todas esas navidades que pasamos juntas hasta que él apareció de la nada para llevarte consigo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No recuerdo bien quien dijo un día que un suspiro era una palabra o frase ahogada. Sin duda, lo fascinante de este post es que es una carta no enviada, empapada de toda la pureza que sólo tienen las letras que son escritas con la intimidad de un único lector. Es bonito leer autenticidad.
ResponderEliminarGracias por compartir y quedo a la espera de tu próximo post.
:)