martes, 21 de febrero de 2012

Y aquí estoy, pues

Me trajeron a un mundo al que no pedí venir, a un mundo lleno de desolación, miseria, desgracias, hambruna, guerras... ¿Y todo para qué? ¿Para destrozarme ahora? ¿Para tener que sentir en primera persona toda la desgracia de este planeta? Pues no quiero. No quiero tener que volver a vivir la devastación, el desconsuelo, la depresión de saber que cada día cuenta, y el reloj corre en mi contra. Estoy segura de que yo no quería estar aquí, porque de todas formas, ¿de qué me sirve? Mi vida se trata siempre de ser infeliz, de una u otra forma, de mil maneras distintas. Es que ya estoy un poco harta de todo, y de todos. Estoy porque estoy, que si no... Algún día me dará por mandarlo todo a la mierda, total, nadie me va a echar demasiado de menos. Mi familia se quedará mucho más tranquila sin mí, y mis amigos me echarán de menos un par de días y al tercero se olvidarán. Y él encontrará a otra, más guapa, más lista y más cercana. De todas formas nadie es imprescindible en ningún sitio, y yo aún menos. Estoy aquí porque tuve suerte, porque aquella rotura del cráneo no fue letal, pero vamos, podría haberlo sido, que tampoco habría supuesto ninguna gran diferencia. Probablemente no cambiaré el mundo, ni haré nunca nada grande por lo que ser recordada. No quiero seguir viviendo aquí, en un mundo que me rechaza cada día más con las manos frías de la presión social, que me empuja fuera de él a marchas forzadas y sin pedir disculpas. No quiero seguir soportando esto. Y aunque penséis que no es para tanto, que sólo soy una adolescente con la cabeza llena de pájaros que acaba de tener un discusión con papi y mami, no es así. A veces me dan ganas de dejarlo todo y suicidarme, pero como soy una cobarde, nunca consigo terminar, odio ver mi propia sangre, pero eso es otra historia. Desde siempre he sido repelida por todos, compañeros de clase, profesores... diría que a veces incluso por mi familia. Pero yo no tengo la culpa de ser así, yo no elegí esto, así que no puedo hacer nada para cambiarlo. Y lo he intentado. Mucho. Pero ya no puedo más, estoy muy cansada de luchar para hacerme un hueco en un mundo que salta a la vista que no está hecho para mí. En fin, aunque parezca una entrada de despedida antes de suicidarme, no es así. No tengo intención de hacerlo, al menos en las próximas semanas. De todos modos, creo que lo peor ya ha pasado, ahora las cosas sólo pueden ir a mejor, espero.

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