Hoy estuve comprando ropa con mi madre, y vi mujeres. O al menos creo que eran mujeres. O alambres con ropa, no estoy segura. Todas las que he visto iban maquilladas como puertas, supongo que para disimular la mala cara que provoca la falta de comida. Todas llevaban unos tacones imposibles que dentro de 20 años les pasarán factura en sus vértebras. Uñas pintadas de colores chillones, pelo ondulado tras unas dos horas de trabajo, ropa ajustada como una segunda piel, escotes que dejan ver más de lo que esconden... Y luego se quejarán si las llaman Barbies. Dueñas de las miradas que atraen, sí, pero esclavas de su imagen. Es curioso que casi siempre sean estas mujeres las que buscan un hombre "sensible y que se fije en el interior". En fin, a mí no me pesa, no voy a desvivirme por llamar más la atención, y de todas formas este es un juego que ellas, frente a las chicas como yo, tienen ganado casi desde el principio.
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