lunes, 4 de junio de 2012

Querido Diego, 04/06/2012

Ayer fui a comer a casa de Pablo. Tiene un perro enorme y precioso, como el que tú y yo podríamos haber tenido. Por la tarde estuvimos escuchando música y Pablo tuvo la gran idea de poner la Malagueña, de Albéniz. No fue la mejor idea del mundo. Mañana tengo el examen de Patrimonio, estoy nerviosa. El conservatorio me está quitando mucho tiempo de estudio para selectividad. ¡Es que está ahí! Faltan dos semanas, y en estas dos semanas que estudiarme Historia, Lengua y Literatura Universal, que no la he dado en mi vida. Es horrible, estoy muy agobiada. Te necesito mucho ahora, me haces mucha falta. Necesito que me apoyes con todo esto. Cuando Jesús me dejó, a pesar de que estuve con él el doble de tiempo, me dolió mucho menos, y no tardé tanto en superarlo. Mírame, llevo más de dos semanas sin comer apenas, y no consigo ver el final de esto. Escribo estas cartas para nadie, ya que estoy segura de que hace días que no las lees, te habrás cansado, o te habrás aburrido de mí, o algo. El sábado fue el concierto en el Parque de las Ciencias. Me dolió no poder cantar, pero ya le había dicho a mi profesor que no iba a hacerlo. Cuanto más fríamente lo pienso, más me doy cuenta del bonito pago que estoy recibiendo por mis esfuerzos. Con la de cosas a las que he renunciado por ti...

Te quiero siempre, mi amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario