sábado, 24 de septiembre de 2011
Insomnio
Me revuelvo en las sábanas de mi cama, inquieta. Es inútil, no consigo conciliar el sueño, pero conozco el motivo. Eres tú que, en tu inocencia consigues hacerme sufrir más que cualquier otro con toda su maldad. Porque parece que no entiendes que me muero cada vez que me hablas de "ella", y entiendo que confíes en mí, pero te pido que dejes de hacerlo, porque si sigo así no duraré mucho. Me consumo en mis propias cenizas, y caigo en una espiral de dolor que no acaba nunca y me deja física y mentalmente exhausta. Ya no me queda nada que me haga sonreír, excepto tú, y ya nunca quieres hacerlo. Quiero abrazarte, pero no puedo. Decirte que eres todo para mí y que te quiero, sólo a ti y a nadie más. Que no me importa nada más y que daría mi vida por ti si fuera necesario. Pero las palabras son solo eso, palabras que se lleva el viento. Aun así, no puedo demostrarlo con hechos, porque sé que estaría mal, ya que no me perteneces a mí, sino a "ella". Estoy tan cerca de ti y a la vez tan lejos que me odio a mí misma por no poder acercarme sólo un poquito más. Sólo un poco sería suficiente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario