domingo, 20 de mayo de 2012

Querido Diego, 20/05/2012

Ahora que te has ido ya no me queda nada para seguir. Tú eras lo único que necesitaba, y tampoco te pedí demasiado, que te quedases conmigo. Así que he decidido escribirte una carta de amor cada día, al menos hasta que vuelvas o hasta que te olvide, o hasta que me canse, aunque sé que no las vas a leer. El primer día sin ti ha sido horrible, no puedo comer ni dormir, ni hacer nada en condiciones. No sé cuánto tiempo aguantaré así, creo que no mucho. Te echo tanto de menos que no puedo ni respirar normalmente, pienso en ti cada segundo, con cada latido de mi corazón hecho pedazos. No sé cuánto podré estar sin ti. Pero no eres tú el único que ocupa mis pensamientos. También pienso en Noa y en Diego, en nuestros hijos que ya no verán nunca la luz del sol. Me niego a creer que te hayas ido así de repente, pero me consuelo pensando que quizá, con el tiempo vuelvas. Yo todavía sigo imaginandome mi futuro junto a ti, no podemos darlo por perdido tan pronto. Aún nos queda tantísimo por hacer, tantas cosas por vivir tú y yo juntos... Me resisto a creer que te hayas ido. Tú eres para mí, y yo soy para ti, y eso nadie podrá cambiarlo. Mi amor, nuestro destino es estar juntos para siempre, lo sé. Jamás había amado tanto a nadie. Porque estamos creados a la medida del otro. Yo fui hecha para amarte, pero parece que ni eso se me da bien del todo, y a cada momento me repito que este es mi castigo por no haberte tratado como merecías. Soy incapaz de ver parejas felices sin pensar en nosotros. Espero impaciente el día que vuelvas. Te enseñaré estas cartas y nos reiremos de esto. Juntos, claro.


Te quiero siempre, mi amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario