Anoche fue mi graduación. Hoy no he podido escribirte a lo largo del día por el cansancio, el sueño y eso. Estuvo bien, fue todo precioso aunque al final no pude cantar. Elia, Jesús, Raúl y Ricardo vinieron a verme y me trajeron un ramo de flores de papel. Me habría gustado que hubieses colaborado tú también en el ramo. Todo lo de la cena estaba buenísimo, pero no comí demasiado. Cuando terminé de cenar estuve un buen rato hablando del futuro con Andrés. Él será una de las pocas personas que echaré de menos cuando me vaya del instituto. Después fui con los de mi clase a todos estos sitios de los que siempre te hablaba. En El refugio nos dieron a Elena y a mí un masaje de pies apoteósicamente increíble. Luego fuimos a casa de Monty y pasamos allí todo el sábado. Te eché de menos. He decidido no esperar ni un momento más, y hablar contigo en cuanto pueda, necesito arreglar esto... Te necesito.
Te quiero siempre, mi amor.
Te quiero siempre, mi amor.
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