No llevo ni la mitad del día y ya lo estoy odiando. Está siendo completamente improductivo. Me he levantado tardísimo y no he hecho casi nada, qué mal. Menos mal que esta tarde tengo clase en el conservatorio, así me sentiré algo menos inútil. Tengo algo que confesarte. Me da vergüenza admitirlo pero... Te mentí. La última vez que hablé contigo te mentí. Aunque en realidad no estoy segura de que sea totalmente una mentira... El caso es que te dije que no dejaría la música ni por ti ni por nadie, pero eso no es exactamente así. Verás... He estado a punto de hacerlo. Seguramente ésta será la primera y última vez que me veas decir esto, pero... Fue culpa tuya. No me gusta echar la culpa a nadie de nada, pero esto sí que ha sido culpa tuya. Te estaba componiendo una canción con el piano, y ya sabes que se me da horriblemente mal componer, pero había pensado que te gustaría, era una sorpresa. Ya es igual. Odio haber escrito esto, pero tenía que soltarlo de alguna forma. No lo sabe nadie. Igual que nadie sabe lo que estoy pasando ahora mismo, en fin. Ayer estuve hablando con Raúl. Me ayudó muchísimo, creo que Elia y él tienen mucha suerte de haberse encontrado el uno al otro. Eso que tienen ellos es lo que me habría gustado tener contigo. Una relación que, pese a la distancia, siga siendo fuerte y sólida. Creía que tú y yo podríamos conseguirlo, que podríamos ser tan felices como ellos. Sigo creyéndolo, creyendo que podemos ser felices. Por eso me iré a Málaga en cuanto me sea posible, porque así será todo mucho más fácil. Por cierto, ahora que el blog está dedicado enteramente a ti, he pensado cambiarle el nombre y llamarlo como estas entradas... Hum, es una idea interesante.
Te quiero siempre, mi amor.
Te quiero siempre, mi amor.
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