martes, 22 de mayo de 2012

Querido Diego, 22/05/2012

Hoy estoy cansadísima. Esta mañana he tenido examen de historia, creo que me ha salido bastante bien. Esta tarde he estado en casa de Pablo (el esgrimista) para que me explique física, ya te dije que mañana tengo el examen de recuperación y no entiendo nada. Mientras estudiábamos hemos puesto Marea, y ha empezado a sonar la que yo consideraba "nuestra canción". He tenido que aguantarme las lágrimas, tampoco quería hacer sentir incómodo a Pablo. Ya sabes que me sigue dando asco esperar a que pase el invierno para vernos. Esta mañana, después del examen he estado con mis amigos (los que te hablo siempre, Monty y los demás), y les he contado cómo te fuiste. Creo que ahora ya no les caes tan bien. Todos creen que ha sido muy raro, y yo me incluyo. No me entra en la cabeza cómo en un lapso de tres horas pasé de ser la mujer con la que querías pasar tu vida, a una simple amiga, incapaz de ser suficientemente amada por ti como para seguir siendo su novio. Desde el mediodía me duele un montón la pierna izquierda, no sé de qué es. Espero que no sea nada malo. Al volver de casa de Pablo he hecho el mismo camino que cuando te recogía de la estación. Me he puesto triste, la gente me miraba llorar. Supongo que si lloras por la calle eres un bicho raro. En este mundo tienes que ocultar tu dolor y pasar desapercibido, y si no lo haces te miran mal, supongo. Ayer volví a estar con Jesús, estuve probando maquillaje para la graduación. Quiero estar guapa. Me gustaría que pudieras verme ese día, sería muy especial para mí. Me habría gustado pasar esa noche con mis amigos y contigo, habría sido perfecto, mágico, maravilloso... Habría sido un sueño. Mira, ya estoy llorando otra vez. Si es que soy una llorona tonta, no sé ni cómo pudiste aguantarme todo ese tiempo, sólo he sabido darte quebraderos de cabeza y disgustos. Ayer estuve hablando con Elia, me ayuda mucho. Ha conseguido mentalizarme de que lo más importante ahora son mis exámenes, y en el tiempo que me sobre, hacer una lista de cosas que tengo que cambiar para que vuelvas. Después tengo que hacer que te des cuenta de que he cambiado. Por ti. Siempre por ti. Y cambiar no es nada comparado con lo que sería capaz de hacer para recuperarte. Estos días estoy estudiando muchísimo, no quiero que me quede ninguna para el verano, así podré sacarme el teórico del coche y podré ir a visitarte a Fuengirola siempre que quiera. Acabo ya, que no tengo fuerzas ni para escribir, y estoy llorando mucho. Te echo de menos en mis noches vacías, echo de menos tu voz y tu olor.


Te quiero siempre, mi amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario