miércoles, 23 de mayo de 2012

Querido Diego, 23/05/2012

Hoy he hecho la recuperación de física, creo que me ha salido bien, puedo aprobar. De todas formas al entregar el examen le he pedido a mi profesor muy educadamente que me pase la mano un poquito con la nota, ya sabes que al final el año que viene haré algo de letras. Uf, pero sigo estando agobiada, todavía tengo que ensayar la actuación de la graduación, y no tengo tiempo. Esta tarde tengo clase en el conservatorio pero no sé si ir, no tengo ningunas ganas. Estoy harta de mi profesor de piano. Y ni siquiera he acabado los exámenes del instituto, todavía me queda uno el martes. Tengo la esperanza de que el viernes en la graduación me olvidaré un poco de todo, a mis amigos se les da bien ayudarme a eso. De todas formas, me considero demasiado inteligente como para ahogar mis penar en el fondo de un vaso, no creo que beba esa noche. Al menos no mucho. Ya llevo cuatro días sin saber de ti, necesito hablar contigo, saber lo que ha pasado, ha sido muy raro todo. Creo que me estoy volviendo loca, veo cosas donde no las hay. Te veo cuando estoy dormida. Son sueños bonitos, pero la pesadilla viene al despertar, al darme cuenta de que ya no estás, que solo ha sido eso, un sueño. Y en esos momentos deseo dormirme y no volver a despertarme nunca más. Pero no puedo hacer eso, tengo que estar despierta esperando que vuelvas. Estoy cambiando y Elia me está ayudando. Así cuando estés conmigo otra vez podré volver a hacerte feliz, ya verás. Ese viejo que vive en la Luna unió nuestros dedos con un hilo rojo al nacer, para que no nos perdamos el uno al otro nunca. Porque tú y yo estamos hechos para estar juntos, y eso nadie podrá cambiarlo.

Te quiero siempre, mi amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario