Te quiero siempre, mi amor.
jueves, 24 de mayo de 2012
Querido Diego, 24/05/2012
Anoche me acosté muy tarde llorandoles mis penas a Elia, Jesús y Monty (a Monty cada vez le caes peor). Error. Creía que no tendría que madrugar, pero esta mañana mi padre ha empeorado de su operación y lo han vuelto a ingresar, así que he tenido que venir a trabajar porque mi madre está con él. Mi padre estaba llorando. Se me ha roto el alma. Y tú no estás, ahora que te necesito más que nunca. Estoy destrozada, todo esto me ha venido junto, tú te vas, mi padre en el hospital, los exámenes, la selectividad... Llevo días sin casi comer, y duermo porque siempre estoy cansada. Te echo de menos, todavía guardo la esperanza de verte por sorpresa en mi graduación. Más grande será la decepción al no encontrarte allí. Soy estúpida. No puedo soportar esto más, llevo muchos días hecha un trapo. Se me cae el pelo, y los pantalones empiezan a quedarme grandes. También ayer tuve la gran idea de probarme el culotte que me compré para nuestra ocasión especial. Por primera vez en mi vida, algo me queda increíblemente bien. Es horrible pensar que no querrás verlo. Estoy muy deprimida, no puedo pensar en nada que no seas tú, por mucho que lo intente. Es terrible verte ahí y no poder hablarte. No me atrevo a decirte nada, por miedo a lo que puedas responder, por miedo a que me repitas una vez más todo lo que no quiero escuchar. Aunque sí que es cierto que deberíamos hablar, la última vez fue muy rápido y frío todo, y las cosas serias hay que hablarlas con calma. Igual dentro de 20 años miro esto y pienso que son tonterías, pero es algo acorde con mi edad y situación. Claro que hay problemas mucho más graves y serios que los míos, pero cada uno llevamos nuestra cruz. Te echo muchísimo de menos, no aguanto esto más. Cualquier día cojo el primer autobús a Málaga y me planto allí para recuperarte.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario